
¿Y si no todo lo que nos pasa empieza en el cuerpo?
¿Te ha llegado eso de que cualquier enfermedad tiene origen en una emoción?
Desde hace unos años, los aprendizajes que me he ido encontrando, sobre aceites esenciales y en concreto sobre emociones, me han llevado a recibir esta información por varios medios. Y conforme sigo aprendiendo sobre aromaterapia, sobre salud emocional, me doy más cuenta de lo cierta que es. También me lleva a hacer conexiones de mi niñez (te cuento más adelante).
Esta frase también llegó a mis oídos en mi formación en Young Living el año pasado, en Utah. La dijo Gary Young, fundador, años atrás, y Mary Young, cofundadora, nos lo explicó así: ¿por qué creéis que Young Living tiene tantas sinergias emocionales? Porque Gary Young creía firmemente que toda enfermedad tiene origen en una emoción no validada, no transitada.
BOOM!
Me explotó la cabeza. Todos estos últimos años aprendiendo sobre desarrollo personal y el poder de la mente, como si fuera algo nuevo, y Gary Young, un hombre nacido a finales de los años 40, ya promulgaba sobre ello.
Aceites esenciales y emociones

Estos días hemos pasado una bronquitis en casa, el pequeño de no llega a 5 años. Y me hace pensar. ¿Qué ha ocurrido estos días? ¿Por qué un niño sano, que se alimenta bien, genera una bronquitis de un día para otro?
Después de consultar el diccionario de biodecodificación, que es una herramienta de consulta que relaciona síntomas físicos y enfermedades con posibles conflictos emocionales o vivencias de estrés no resueltas, le encuentro sentido. Lo relaciono con determinadas situaciones vividas, al igual que ocurrió en sus 2 bronquitis pasadas. Al igual que yo, de niña, tuve decenas de amigdalitis (miedo, rabia, emociones y creatividad reprimidas, donde una persona no puede ser ella misma), o las otitis de mi hija y al igual que después de un periodo grande de estrés y sostener termino con un catarro CADA VEZ.
¿Quiere esto decir que trato de forma diferente estas situaciones porque sean de origen emocional? No, las trato con aceites esenciales de igual forma. Pero sí que me paro más a ser consciente de lo que estamos viviendo emocionalmente, de cómo transcurre el día a día, de cómo mi estrés, mi cortisol elevado, por intentar controlarlo todo, por intentar llevarlo todo, afecta a todos, no solo a mí.
Y por eso, en la herramienta que tenemos dentro de la comunidad sobre acompañamiento emocional a la infancia, donde tratamos muchas emociones a través de la aromaterapia y cuentos y actividades para hacerlo más comprensible a los niños (gracias a Sira Sala por su aportación a la comunidad con su sabiduria), lo primordial es la preparación nuestra como adultos: el tener esas herramientas para dejar de aguantar y aprender a soltar.
También he caído en el error de martirizarme porque; – Ostras, tenía que haber estado más atenta a estas señales, para evitarle este dolor a mis hijos -. Pero la realidad es que forma parte de su aprendizaje, también emocional, a aprender a comunicar y no guardarse todo.
Son nuestro reflejo, una señal de no solo mirar hacia fuera sino también a nosotras mismas, ¿cómo gestionamos esas emociones?, ¿cómo nos hablamos?, ¿qué escuchan ellos?
La Ley del Espejo
Aplicando la ley del espejo, lo que ves en tus hijos no es un fallo tuyo, sino un reflejo directo de tu propio mundo interno y de cómo modelas la gestión emocional.
- El reflejo de la contención: Si a ellos les cuesta comunicar lo que sienten y tienden a guardárselo, el espejo te pregunta: ¿Dónde estás haciendo tú lo mismo? ¿En qué áreas de tu vida te callas para evitar conflictos o no “molestar”?
- El diálogo interno: Los niños no solo aprenden de lo que decimos, sino de lo que presencian. El espejo muestra tu propio trato hacia ti misma: cuando cometes un error o te sientes desbordada, ¿te hablas desde el látigo y la culpa (martirizarte) o desde la compasión? Eso es exactamente lo que ellos internalizan.
- La gestión del malestar: Su dolor o dificultad emocional es una señal para mirar hacia dentro. En lugar de cargar con la culpa externa (“tenía que haberlo evitado”), la ley del espejo te invita a pausar y observar: ¿Cómo gestiono yo mi propia frustración?, ¿permito que mis emociones fluyan o también me exijo estar siempre “atenta y perfecta”?
Y entonces me di cuenta de cuánto equivocada estaba
Cuando pensaba que Stress Away era el único aceite esencial para las emociones del Kit de Inicio. ¡JA!
Stress Away, como su nombre indica, es una sinergia pensada para bajar niveles de estrés, volver a la calma, calmar el sistema nervioso… Así cumple ese objetivo la mezcla de aceites como Copaiba, Cedro, Ocotea…
Pero que R.C. sea una sinergia para el sistema respiratorio no quiere decir que solo sirva cuando estamos acatarrados, sino que también nos ayuda a expresar, hablar, cuando tenemos algo atascado y nos falta un empujón o poner palabras.
Y por eso Thieves, esa sinergia que da apoyo a nuestro sistema inmunológico, entre otros, es la sinergia que nos ayuda a enraizarnos y conseguir fortaleza.
DiGize es el gran ejemplo. ¿Qué ocurre cuando estamos nerviosos? Nuestro sistema digestivo se resiente: dolor de barriga, pierdo el apetito, ganas de ir al baño… Sabemos perfectamente que el origen es emocional, los nervios, no un virus intestinal en este caso, y sabemos que se somatizan de este modo.
Con el resto de emociones igual.
Aromaterapia para las emociones

Y esto es lo que te puedes encontrar además cuando compras un Kit de Inicio. No solo tendrás esa ayuda para crear un botiquín de rescate, eliminar tóxicos del día a día, crear diferentes elaboraciones… sino que vas a tener una potente herramienta para el acompañamiento emocional.
Lavanda: calma la sobrecarga mental, reduce la rumiación y alivia el estrés y la ansiedad cotidiana.
Incienso: ayuda a la concentración, aquietar la mente dispersa y aporta claridad en momentos de introspección.
Copaiba: reduce la irritación emocional, modera la tensión interna y equilibra el sistema nervioso.
Stress Away: alivia la tensión mental acumulada y ayuda a relajar la rigidez por exceso de exigencia.
R.C.: favorece la respiración profunda y ayuda a liberar la sensación de opresión o angustia en el pecho.
DiGize: relacionado con la gestión del plexo solar; ayuda a procesar situaciones difíciles o imprevistos que generan resistencia.
Purification: limpia el ambiente de cargas energéticas pesadas y ayuda a disipar pensamientos recurrentes, el enfado o la ira.
Naranja: aporta un estímulo positivo, contrarresta la apatía mental y mejora el estado de ánimo decaído.
Menta: despeja la fatiga mental (brain fog), mejora la concentración y aporta lucidez inmediata.
Limón: favorece el enfoque, reduce la dispersión y ayuda a ordenar pensamientos fragmentados.
Blue Relief: alivia la tensión física muscular asociada al estrés acumulado y la sobrecarga diaria.
Thieves: refuerza la sensación de protección personal, ayudando a establecer límites frente a entornos demandantes.
Los aceites esenciales no son solo para cuando estás mal

Todavía recuerdo el comentario que recibí hace un tiempo de una mujer: “Pues sí que pasáis tiempo enfermos, que no paráis de usar aceites esenciales…”
Y recuerdo que pensé: precisamente ahí está el error.
Porque los aceites esenciales no los usamos solo cuando estamos enfermos.
De hecho, para mí, una de las grandes diferencias está precisamente en eso. No se trata de tener un aceite para cada cosa que nos pasa y sacarlo del armario cuando aparece un síntoma. Se trata de incorporarlos a nuestro día a día como una herramienta más para acompañarnos, también cuando estamos bien.
Los usamos a diario para ayudarnos a salir de ese piloto automático que nos tiene en modo hacer y producir, que nos impide sentir qué nos ocurre.
Muchas veces esperamos a que el cuerpo grite para empezar a escucharlo. Esperamos a estar agotadas para descansar, a estar desbordadas para parar o a que aparezca un dolor para preguntarnos qué está pasando.
Y quizá ahí es donde la aromaterapia tiene para mí una parte especialmente interesante: en utilizarla antes. En crear pequeños momentos durante el día que nos permitan parar, respirar y conectar con cómo estamos.
No hace falta estar enferma para utilizar Lavanda, tener un problema respiratorio para utilizar R.C. o que te duela la barriga para acordarte de DiGize. Ni estar atravesando un momento de estrés enorme para utilizar Stress Away.
Podemos utilizarlos simplemente porque queremos crear un momento de calma, porque necesitamos concentrarnos, porque queremos despejar la mente, porque estamos pasando por una emoción que queremos transitar o porque necesitamos parar cinco minutos y volver a nosotras.
Y esto, para mí, cambia completamente la manera de entender los aceites esenciales.
Y quizá por eso me gusta tanto el Kit de Inicio
Porque cuando entiendes que los aceites esenciales no son solo para cuando estás mal, empiezas a ver esos 12 frascos de otra manera.
Y eso es precisamente lo que quiero enseñarte cuando empiezas conmigo: no solo qué aceite utilizar, sino aprender a escucharte y saber por qué elegir uno u otro.
Probablemente piensas que tienes poco tiempo, que estás saturada, que no puedes con nada más. Yo he estado ahí, y agradezco cada día de mi vida haber dicho que sí.
Me encantaría acompañarte. Puedes escribirme y te cuento cómo empezar y cómo voy a acompañarte para que no tengas que aprenderlo todo sola.